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martes, 28 de septiembre de 2021

PNP aclara que no se debe esperar hasta 24 horas para presentar una denuncia por desaparición

 PNP aclara que no se debe esperar hasta 24 horas para presentar una denuncia por desaparición

Ciudadanos tienen la facultad de acercarse a cualquier comisaría para alertar por la desaparición de un amigo o pariente.
28 Septiembre, 2021
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El jefe de la División de Búsqueda de Personas Desaparecidas, coronel PNP Glen García, aclaró este martes que ya no es necesario esperar hasta 24 horas para interponer una denuncia por desaparición.

En declaraciones a ‘Exitosa Perú’, el mando policial dijo que los ciudadanos tienen la facultad de acercarse a cualquier comisaría para alertar por la desaparición de un amigo o pariente. De inmediato, explicó, el policía está en la obligación de atender el caso y generar la alerta a nivel nacional.

“[¿Todavía se tiene este pensamiento que debe pasar más de 24 o 48 horas para denunciar una desaparición?] Es un mito eso de que hay que esperar un tiempo. La denuncia se presenta de manera inmediata, el policía está obligado a recibirla y realizar las diligencias urgentes para ubicar a la persona reportada como desaparecida”, aseveró.

“Es de inmediato y lo puede hacer cualquier persona en todo lugar del Perú”, agregó.



Glen García también indicó que, tras recibir la denuncia, se emite la alerta de desaparición e inicia el trabajo de buscar en hospitales y postas, en caso de un posible accidente, así como la verificación de las cámaras de seguridad, aledañas al lugar donde se vio por última vez al desaparecido (a), para trazar la ruta que siguió la persona.

“El primer plano es salir a buscar a la presunta persona desaparecida. Acudimos a hospitales y centros de salud. Tenemos conexiones con la policía aeroportuaria y Migraciones. Se hace también un recorrido y se piden las cámaras para ver la ruta”, acotó.

Asimismo, el titular de esta sección, quien detalló que se reportan más de 50 desapariciones a diario, dijo que luego de la investigación policial en ciertos casos se determina que la persona se ocultó voluntariamente, ya sea para evadir las deudas financieras o incluso a la justicia. En otros casos, sobre todo en menores de edad, se trata de fugas con la pareja sentimental.

  Más de 13 mil desaparecidos

En otro momento, García reveló que en lo que va del año se han reportado cerca de 13 mil desapariciones. No obstante, precisó que un promedio de 7 mil ya fueron ubicados, quedando un margen de 6 mil personas desaparecidas.

“A nivel nacional, la mayor cantidad de personas desaparecidas en cuanto a género, obedece a mujeres en el 60% de casos. En ese universo de desaparecidas (60%) corresponde a niñas y adolescentes”, manifestó.

En cuanto a mujeres desaparecidas, señaló que se ha visto una alta incidencia de menores de entre 10 a 12 años que viven en provincias, quien usualmente suelen huir con sus parejas sentimentales o por problemas en casa.

“Lo peor que puede ocurrir es un feminicidio, secuestro o trata de personas”, puntualizó.

Fuente: diario Exitosa

viernes, 6 de noviembre de 2020

Ciudadanos pueden obtener en 15 minutos certificados para buscar trabajos, señala viceministra de Promoción del Empleo

 

Ciudadanos pueden obtener en 15 minutos certificados para buscar trabajos, señala viceministra de Promoción del Empleo

El Certificado Único Laboral (CUL) puede obtenerse de forma gratuita en cualquiera de los 35 MAC Express que hay en 11 regiones del país o a través de la plataforma digital Empleos Perú.

El mencionado certificado, que es emitido por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), reúne datos de identidad, antecedentes policiales, judiciales y penales, así como la trayectoria educativa y experiencia laboral formal. (Foto: iStock)

El mencionado certificado, que es emitido por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), reúne datos de identidad, antecedentes policiales, judiciales y penales, así como la trayectoria educativa y experiencia laboral formal. (Foto: iStock)

Actualizado el 06/11/2020

La viceministra de Promoción del Empleo y Capacitación Laboral del MTPE, Jeanette Noborikawa, informó que los ciudadanos y ciudadanas que buscan empleo pueden obtener el Certificado Único Laboral (CUL) en menos de 15 minutos y completamente gratis.

El mencionado certificado, que es emitido por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), reúne datos de identidad, antecedentes policiales, judiciales y penales, así como la trayectoria educativa y experiencia laboral formal. El documento puede ser obtenido en cualquiera de los 35 MAC Express que existen en 11 regiones del país.

Noborikawa recordó que el CUL también se puede conseguir, de manera gratuita, por medio de la plataforma digital Empleos Perú () que el sector Trabajo puso a disposición de los ciudadanos el 21 de agosto pasado.

Precisó que el MAC Express es una plataforma digital diseñada e implementada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), con el objetivo de acercar un conjunto de servicios del Estado a la población.

La viceministra anotó que el MAC Express también incluye plataformas de atención en Tambos y PIAS, con el fin de acercar el servicio a las zonas rurales del país.

“Se trata de una buena noticia para los ciudadanos, ya que lo que queremos es brindarles mayor accesibilidad, en el menor tiempo posible, a este documento que, sin duda, los ayudará en la búsqueda de oportunidades laborales”, dijo la viceministra a través de un comunicado.

Noborikawa detalló también que el CUL puede ser obtenido en cuatro MAC Express ubicados en igual número de distritos de Lima Metropolitana: Comas, Chorrillos, Santa Anita y San Borja.

Especificó que actualmente el documento que emite el MTPE también puede ser tramitado en los MAC Express ubicados en Loreto (6), Cusco (5), Junín (4), Huancavelica (4), Arequipa (3), Puno (3), Áncash (2), Cajamarca (2), San Martín (1) y Ayacucho (1).

Finalmente, la viceministra informó que, en lo que va del año, el MTPE ha emitido más de 377,000 certificados únicos laborales, lo cual generó un ahorro aproximado de S/ 107 por cada usuario.

Fuente: diario Correo

domingo, 15 de mayo de 2016

¿Un robot para cada persona mayor?

¿Un robot para cada persona mayor?
El nuevo Estado de bienestar creado por Silicon Valley pretende, más que mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, aprovecharse de sus actividades para incrementar los beneficios de las grandes empresas



Los mayores de Singapur nunca han estado mejor: ahora tienen un robot que les ayuda a mantenerse sanos y en forma. RoboCoach, su nuevo amigo robótico, los anima y aconseja ejercicios. Su mensaje para los mayores es inequívoco: si no os aprendéis la gimnasia cotidiana (saltársela ya no parece opcional), sobrecargaréis aún más las ya de por sí abrumadas finanzas públicas.
Como señaló el ministro de Comunicación e Información de Singapur, RoboCoach “puede asegurarse de que los mayores realizan sus ejercicios cotidianos correctamente, para que así obtengan el máximo beneficio de sus sesiones”. Un consejo gratuito para las autoridades de Singapur: ¿por qué no conjugar RoboCoach 2.0 con una moderna pulsera tipo Pavlok, que suelta una corriente eléctrica cada vez que el usuario se escaquea y aparta de los objetivos fijados?
Para el Gobierno de Singapur, la robótica, los sensores y los algoritmos son algunos de los medios tecnológicos que pueden solucionar la crisis demográfica del país. De ahí que se estén impulsando múltiples iniciativas para utilizar la tecnología con el fin de ofrecer compañía, instrucción y diagnósticos sanitarios. Como explicó hace poco en una entrevista el creador de una de esas iniciativas se puede aprender mucho de las actividades de los ancianos en el cuarto de baño, de sus pautas de sueño y de sus niveles de interacción social.
Evidentemente, Singapur no es el único país que utiliza la tecnología para enfrentarse al rápido envejecimiento de la población. Este año ha surgido en Japón un nuevo proyecto de colaboración entre IBM, Apple y Japan Post [CORREOS], mediante el cual el país utilizará la tecnología de las dos empresas estadounidenses para mantener entretenidos y analizados, a distancia, a sus mayores.
Igualmente, en Italia, el programa Secure Living [VIDA SEGURA]de IBM (cuya página web promete nada más y nada menos que “Una nueva concepción de la Seguridad Social”) ha instalado sensores en las casas de los mayores participantes, para que así su entorno y sus acciones puedan analizarse y visualizarse en un tablero de mandos situado en una lejana sala de control. China también está desarrollando Roby Mini, un robot que acompaña a los mayores y que puede reconocer voces y caras, contar chistes, hacer pedidos de comida, informar de la calidad del aire y mucho más.
La retórica de la tecnología puede ocultar la incapacidad de las instituciones sociales
Aunque esas iniciativas pretenden facilitar la vida a las personas mayores y darles más autonomía, algunas empresas tecnológicas también están intentando alargarles la existencia. Importantes inversores, entre ellos pesos pesados como Peter Thiel, financian encantados proyectos que aspiran a defender la vejez y quizá la muerte misma. Google también ha lanzado su propio grupo antienvejecimiento, gastándose el dinero a espuertas en artilugios de mejora de la salud como una lente inteligente que utilizarían los diabéticos y una pulsera que haría un seguimiento de las constantes vitales de los pacientes.
¿Pero no sería extremadamente irónico que las empresas tecnológicas, empeñadas en alargarnos la existencia, terminaran por amargarnos la vida? Después de todo, ¿es que pasar nuestros últimos años de vida en compañía de un robot supuestamente gracioso (¡que tiene un chiste para cada ocasión!) puede ser tan gratificante como esas empresas proclaman? ¿O acaso la retórica de la tecnología y la innovación está una vez más ocultando la absoluta incapacidad, y quizás el derrumbe definitivo, de las instituciones sociales públicas que debían proporcionarnos una atención más humana?
Lo que está en juego no es tanto el resultado final: es decir, si las personas mayores reciben o no cuidados. Formular el asunto de este modo ya supondría colocarle bien las cartas a Silicon Valley: con los suficientes sensores y una adecuada capacidad para procesar datos, esas empresas pueden ofrecer y ofrecerán cualquier servicio, y lo harán de un modo inalcanzable para gran parte de los proveedores actuales. La cuestión es que, cuando se trata de cuidados asistenciales, el proceso puede ser tan importante como el resultado, porque muchos de los valores que apreciamos —la dignidad, por ejemplo—, tienen que ver con el proceso, no con el resultado. Después de todo, multitud de objetivos sociales inequívocamente positivos pueden alcanzarse de una forma nada digna.
Nos dirigimos a un futuro en el que se prolonga la vida para poder sacar más provecho de los datos
En consecuencia, aunque un robot pueda algún día contar chistes más graciosos que los cuidadores humanos, está claro que no es en absoluto razonable pensar que cuide de los pacientes a los que atienda. Y si en realidad no los cuida, ¿por qué hablar de “cuidado”? ¿Por qué no llamarle gestión al por mayor y económicamente eficiente y sin complicaciones de los ancianos, que es lo que realmente es? Como señala IBM en uno de sus folletos, su nueva forma de atención inteligente se suministra “bajo demanda” y “en función de las necesidades”. Lamentablemente, cuando dejamos que sean las empresas las que definan la “demanda” y la “necesidad”, esos dos conceptos suelen ir perdiendo contenido. ¿El deseo de contar con compañía humana se consideraría una necesidad o se descartaría por considerarlo una quijotesca rareza del pasado? Cuando las empresas tecnológicas están al mando, nuestro nuevo Estado de bienestar empresarial no trata a los ciudadanos como consumidores, sino que solo somos centros de coste que hay que minimizar. No es sorprendente que las necesidades espirituales o las aspiraciones pasen a un segundo plano ante los imperativos de la reducción de costes y la búsqueda de la eficiencia.
El nuevo Estado de bienestar creado por Silicon Valley no pretende mejorar el bienestar de los ciudadanos, sino aprovecharse de sus actividades para incrementar el bienestar de las grandes empresas. Evidentemente, puede que los ciudadanos reciban servicios relativamente útiles, pero estos palidecerán en comparación con los beneficios cosechados por las empresas tecnológicas, que, además de las lucrativas adjudicaciones que reciben de Gobiernos y Ayuntamientos, también conseguirán explotar los datos generados por sus usuarios.
Ya hemos olvidado por completo ese pasado no tan remoto en el que los mayores podían realmente contar con la compañía y el humor de cuidadores humanos, financiados por sus impuestos. Ahora, más bien nos conducen a un futuro completamente distópico, en el que las grandes empresas nos prolongan la existencia (es algo tan solitario y alienante que no merece realmente llamarse «vida») para poderle sacar todavía más datos a nuestras interacciones con robóticas interfaces. O, como dice Silicon Valley, “la vejez se ha resuelto”.

Evgeny Morozov es editor asociado en New Republic y autor de La locura del solucionismo tecnológico (Katz / Clave Intelectual).
Traducción de Jesús Cuéllar Menezo